Sirenik


Sirenik
mayo 2, 2010, 4:46 pm
Filed under: Presentación

En el año 1997 fallecía Valentina Wye.  Algunos años antes, en 1648, en el mismo lugar una expedición de noventa hombres descubría que Asía y Alaska no estaban unidas. En la península de Chukchi, algunos de los pueblos que entonces la habitaban, mientras la expedición rusa de Dezhniov viajaba a lo largo de esa línea que vuelve plano el globo y que dice qué es Oriente y qué Occidente, hablaban el Sirenik.

Cuando en enero de aquel año Valentina dejaba de respirar, con ella desaparecía su lengua para siempre. Ella era la última hablante nativa del Sirenik. No hay textos escritos en Sirenik, solo reconstrucciones de un lenguaje oral que desde entonces ha quedado en silencio.

Aquella comunidad a la que Valentina Wye pertenece  – en presente – es nuestro modelo: un grito silencioso frente al hielo inerte.  Por ella y otros tantos sabemos del completo silencio, no del uno, sino del colectivo, sabemos cómo desaparecen sin remedio y sin hacer ruido pueblos y lenguas enteras. Sirenik quiere ser voz anónima y violencia incómoda en un mundo donde la muerte más allá de la muerte, este silencio nuclear del que os hablamos, está obligado a pasar desapercibido.

Sirenik nace como asociación anónima  de estudiantes de Filosofía, Filología, Sociología y Ciencias Políticas durante el año 2010 en la Universidad Complutense de Madrid.  Somos una comunidad de desconocidos, publicamos en conjunto y sin firmar.  Hablamos sin nombre pero lo hacemos como colectivo. No estamos abiertos a la pluralidad abstracta.

“Pero hay otra manera: considerar un libro  como una máquina asignificante cuyo único problema es si funciona y cómo funciona, ¿cómo funciona para ti? Si no funciona, si no tiene ningún efecto, prueba a escoger otro libro. Esta otra lectura lo es en intensidad: algo pasa o no pasa. No hay nada que explicar, nada que interpretar, nada que comprender.”

Nos oponemos al Derecho y a la Democracia como instituciones. No aceptamos un Derecho cómplice del individuo autista, que prohíbe en nombre de la libertad personal cualquier tipo de asociación más allá de sus límites. Por lo mismo renegamos de una democracia violenta y plural, que solo se sostiene soportada por individuos sedentarios cegados del mundo. Pese a lo que pudiera parecer, no somos comunistas ni anarquistas. No somos revolucionarios.

Reconocemos que la lucha de los colectivos – entre los que no hay lugar para colectivos tales como “la Nación”,  “La Comuna” o “El proletariado” – que se opone por sí misma a la no-lucha del individuo diluido en la masa,  ha de tener los siguientes objetivos:

En primer lugar, denunciar los mecanismos de control de la vida determinados por estructuras sin cabeza. Nos oponemos por ello a cualquier medida  que pretenda encauzar la vida biológica y política a través de la disgregación individual o la creación artificial de comunidades, lo cual en ambos casos supone someterla a leyes ajenas a ella.

Fomentar, por otro lado, la diseminación de complejos teóricos. Esto es, desde nuestra posición teórica, denunciar el cierre sobre sí mismos de todos los sistemas contemporáneos llamados de librepensamiento. Ellos ya se han encargado de mostrar el dogmatismo de las posiciones tradicionales; nosotros intentaremos mostrar los supuestos incuestionables – es decir: violentos –  sobre los que el librepensamiento – y sus instituciones derivadas-  descansa.

Hacerse cargo de la situación comunicativo-epistemológica actual, cuyo motor principal es Internet. Y en este punto, ignorando el debate entre sectores reactivos, que ven en Internet un peligro contra el orden establecido, y los progresistas, que apoyan el desarrollo natural del medio, mostrar que los fenómenos derivados de Internet suponen un cambio tan radical que ninguno de los bandos, nosotros tampoco, puede tolerar, si fuera consciente de él, con facilidad. Es en este frente, que es en definitiva el de la globalización, el del desarrollo de la técnica, en el que se genera el ruido que impidió oír el llanto de aquel pueblo perdido de Siberia.

Por último: Publicar. Detestamos los congresos y los actos públicos. Nuestro trabajo, nuestra acción, se encuentra al nivel del desarrollo teórico y a la distribución pública del mismo. La acción de Sirenik es esta: activar la acción. Llevar los textos al mundo y dar la oportunidad de convertirlos en acción no encauzada, y por lo mismo, generalmente llamada violenta.

La asociación está abierta a la participación. En estas palabras puede entreverse  un modelo de razón y de política  que oriente la participación. La misma asociación se reserva el derecho a publicar y editar – siempre como colectivo – cualquier colaboración.

5 de Mayo de 2010

Sirenik,

Anuncios